El profesor y semiólogo musical francés, Jean-Jacques Nattiez, escribió “La música y el discurso: Hacia una semiología de la música” (1987), donde pretende recopilar información de investigaciones realizadas para conocer más acerca del discurso de la música partiendo de lo semiológico. Se graduó como músico del Conservatorio de Amiens y realizó estudios de posgrado en la lingüística y las letras. Fue estudiante de Semiología de George Mounin y Jean Molino. Además, es conocido por ser especialista en los escritos y pensamientos del compositor y director de orquesta Pierre Boulez.
Esta reseña busca exponer el trabajo de Nattiez, obra la cual habla sobre la tripartición, el hecho musical total y la música como forma y hecho simbólico. Además, aclara qué papel tiene la Semiología en el análisis del discurso.
En principio, para conocer cuál es el significado completo que transmite un discurso musical se debe analizar desde distintos puntos de vista debido a la complejidad misma del fenómeno. Es aquí donde existe una tripartición en lo que él denomina el hecho musical total, conformado por el nivel neutro o inmanente (descriptivo), el nivel poiético y el nivel estésico (explicativos y críticos); pilares básicos en su investigación de la semiología musical que ayudan a la identificación y el análisis de los diversos procesos del fenómeno musical.
Su trabajo pretende entender que la música es una forma simbólica, y no un lenguaje, de las múltiples interpretaciones que ella misma crea en los interpretantes. Es aquí donde se entiende que la Semiología estudia el discurso musical desde el entorno cultural hasta las características de los fenómenos sonoros, pues la música es una incitación a la narrativa ya que tiene la intención de decir algo y, además, tiene referentes intrínsecos y extrínsecos que dan cuenta de los distintos sistemas semiológicos que posee.
De esta forma, la semántica se clasifica como uno de los recursos usados para el análisis del discurso, el cual pretender descifrar cuáles son las intenciones que el compositor quiere enviar a los ejecutantes y escuchas, y cómo estos actúan frente al mensaje dado. Por otra parte, el discurso analítico –o metalenguaje– tiene la función de analizar desde diversos puntos la configuración de la obra, las intenciones del compositor y la percepción que adquirieron los interpretantes.
Son seis tipos de metalenguajes los cuales Nattiez llama situaciones analíticas: 1) Inmanente, el cual sólo tiene en cuenta la lectura de la obra 2) Poiética inductiva, hace un análisis desde el nivel neutro para conocer el nivel poiético 3) Poiética externa, toma como referente borradores o textos para analizar la obra 4) Estésica inductiva, se ubica en la percepción de la obra por el oyente 5) Estésica experimental, recopila diferentes percepciones para llegar a una conclusión y 6) Tripartición, se agrupan los tres niveles ya mencionados anteriormente.
En sí, son muchas las posibilidades que existen para que los interpretantes entiendan una obra; un corpus o un contracorpus, son unas interesantes estrategias para analizarla puesto que definen los elementos propios del objeto de estudio y los elementos fuera. Además, el lenguaje analítico nos permite conocer cuál es el estilo particular del discurso; aquí se observan tres niveles:
Discurso verbal: Discurso no formalizado. Opera desde la selección intuitiva de los rasgos de un discurso y está conformada por otros tres subniveles: impresionista, paráfrasis y hermenéutica. Es un discurso no formalizado por el hecho de no tener en cuenta el contexto y diversas reglas en la jerarquización o distribución de los eventos, es decir, no posee herramientas que le permitan seleccionar rigurosamente los elementos que hacen parte del fenómeno musical. Por otra parte, cuando se habla del subnivel impresionista se refiere al discurso lírico-literario sobre la música, el cual tiene como referencia obras de Guido Adler, Jan LaRue, Charles Rosen o Leonard Meyer quienes estuvieron inmersos en el mundo de la musicología; el subnivel de paráfrasis quiere decir que hay una explicación sobre el discurso descriptivo de la partitura; y por último, el subnivel hermenéutico hace una crítica total del texto.
Inventario de rasgos: Discurso formalizada que tiende a la modelización, sin embargo, no se separa del nivel neutro. El inventario de rasgos es un discurso formalizado ya que usa tablas comparativas de rasgos y formula estudios estadísticos. Está más relacionado a la etnomusicología. Tiende a la modelización ya que no sobrepasa el nivel neutro (descriptivo) del fenómeno musical, es por esto que se centra en la cantometría (relación música-cultura), análisis de rasgos o el análisis taxonómico.
Modelización: Es la más completa puesto que describe una obra desde un sistema de reglas que toma de la organización jerárquica de los sucesos, la distribución, ambiente y contexto. Es el más completo de los tres porque describe e interpreta completamente una obra. De esta forma, está relacionado al nivel neutro y estésico al mismo tiempo.
En este sentido, el texto da a entender que la cultura está estrechamente conectada con el significado que se le da a la música. Este discurso ha de ser estudiado desde lo referente a la intención del autor como a las percepciones que los oyentes crean debido a esta, es decir, el mensaje que reciben. Es por esto que se utiliza la Semiología con tal de relacionar los distintos factores que intervienen en la compresión y la semántica para entender de una forma más profunda lo que está explícito e implícito dentro del discurso. Por último, los tres niveles del hecho musical total son fundamentales, ya que permite identificar los elementos y características esenciales que están en la obra estudiada.
Bibliografía:
Nattiez, J. (1987) Music and Discourse: Toward a Semiology of Music. París: Christian Bougois Editeur.
Considero que mis compañeros trabajaron más en la parte del intentio lectoris (intención del lector) y intentio auctoris (intención del autor), ya que en esta reseña se ve reflejado el trabajo con el autor Jean-Jacques Nattie y las interpretaciones dadas por mis compañeros, entonces se hace una especie de juego de ilustrar lo que el autor quería transmitir y lo que mis compañeros nos querían explicar por medio de él.
ResponderBorrarY así como nos dice Eco "la finalidad de la interpretación es buscar lo que el autor quería realmente decir" (1992) y no se da un trabajo de solo el texto.