Este es un blog dedicado a concienciar a aquellos curiosos en busca de estar más enterados de las situaciones que atraviesan las comunidades indígenas en Colombia, debido a que son comunidades que a través de la historia del país han sido discriminadas de distintas formas tanto por el Gobierno como de particulares. Esperamos aclarar dudas y mostrar que Colombia es un país diverso en todos los factores.
En el
año 20.000 a. C., se cree que llegaron los primeros pobladores del país que se
asentaron primeramente en el Valle de
Pubenza, mostrando entonces que, incluso antes de la llegada de Colón en
1492 al continente, ya se encontraban establecidos muchos grupos indígenas en
la región, los cuales poseían sus propias reglas sociales y culturales en
pequeños territorios repartidos en los diversos sistemas ecológicos de
Colombia.
Cuando
España toma el poder de gran parte del nuevo territorio descubierto en el Nuevo
Mundo, los indígenas fueron uno de los grupos que más sufrió en cuanto a su
estabilidad política y social a lo largo del poderío español. Sin embargo, este
hecho se convierte en una de las causas de por qué el país es en sí diverso
culturalmente; existen tres grandes grupos etnográficos en el país, los cuales
son: los indígenas, los descendientes europeos (principalmente españoles) y los
africanos. El censo de 2005 que desarrolló el DANE, revela que el 85,94 % de la
población colombiana no considera hacer parte de un grupo en específico,
dejando en un bajo margen a los afrocolombianos con un 10,62 % y, finalmente,
un 3,43 % la población indígena. Tomando el último ejemplo, para el 2005
existía un total de 1. 392. 623 personas pertenecientes a este grupo.
Comparado
con los 48. 942. 616 habitantes que tiene el país, el grupo indígena conforma
una pequeña fracción del total de personas, no sólo en Colombia, sino también
en América Latina. Este factor ha traído consigo un preocupante abandono por
parte del Gobierno y los mismos colombianos hacia al sector. Es de aquí que,
precisamente, el objetivo de este blog es concienciar y mostrar a sus lectores,
cuál es la situación que esta población está afrontando dentro de la nación.
Cabe aclarar, que son varios los sucesos que se han presentado donde los
indígenas exigieron sus derechos como ciudadanos del país: uno en las guerras
de la independencia, otro a mediado del siglo XIX y XX cuando se consolidaron
fuertes políticas en contra de las tierras comunales indígenas y, por último,
cuando movimientos indígenas se unen con movimientos campesinos en los años
1970.
A
pesar del abandono que han tenido por muchísimo tiempo, existen personas que
los ayudan y apoyan para tener una mayor participación en las políticas del
país y que, además, tengan la posibilidad de mejorar su calidad de vida,
exhibida en la libertad a profesar sus creencias y ofrecer sus costumbres como
una señal de la multiculturalidad colombiana. Es así como los lectores que de
alguna forma quieren contribuir a la visualización de esta comunidad y sus
problemas, es bienvenida; pues son pocos los que participan en la lucha por los
derechos de las minorías, los cuales siempre presentan un lado distinto de un
país y lo enriquecen de múltiples e inimaginables formas. Toda persona puede hacer
parte de esta situación, desde pequeños hasta ancianos, sólo se pide ser
curiosos, respetuosos, conscientes de su realidad social y personal y, ¿por qué
no?, agentes de cambio.
Debajo de esta descripción podrás encontrar tres reseñas que nos sirvieron para análisis parte de idea central que el cantante vallenato Carlos Vives quiso exponer en su canción "La tierra del olvido".
El profesor y semiólogo musical francés, Jean-Jacques Nattiez, escribió “La música y el discurso: Hacia una semiología de la música” (1987), donde pretende recopilar información de investigaciones realizadas para conocer más acerca del discurso de la música partiendo de lo semiológico. Se graduó como músico del Conservatorio de Amiens y realizó estudios de posgrado en la lingüística y las letras. Fue estudiante de Semiología de George Mounin y Jean Molino. Además, es conocido por ser especialista en los escritos y pensamientos del compositor y director de orquesta Pierre Boulez.
Esta reseña busca exponer el trabajo de Nattiez, obra la cual habla sobre la tripartición, el hecho musical total y la música como forma y hecho simbólico. Además, aclara qué papel tiene la Semiología en el análisis del discurso.
En principio, para conocer cuál es el significado completo que transmite un discurso musical se debe analizar desde distintos puntos de vista debido a la complejidad misma del fenómeno. Es aquí donde existe una tripartición en lo que él denomina el hecho musical total, conformado por el nivel neutro o inmanente (descriptivo), el nivel poiético y el nivel estésico (explicativos y críticos); pilares básicos en su investigación de la semiología musical que ayudan a la identificación y el análisis de los diversos procesos del fenómeno musical.
Su trabajo pretende entender que la música es una forma simbólica, y no un lenguaje, de las múltiples interpretaciones que ella misma crea en los interpretantes. Es aquí donde se entiende que la Semiología estudia el discurso musical desde el entorno cultural hasta las características de los fenómenos sonoros, pues la música es una incitación a la narrativa ya que tiene la intención de decir algo y, además, tiene referentes intrínsecos y extrínsecos que dan cuenta de los distintos sistemas semiológicos que posee.
De esta forma, la semántica se clasifica como uno de los recursos usados para el análisis del discurso, el cual pretender descifrar cuáles son las intenciones que el compositor quiere enviar a los ejecutantes y escuchas, y cómo estos actúan frente al mensaje dado. Por otra parte, el discurso analítico –o metalenguaje– tiene la función de analizar desde diversos puntos la configuración de la obra, las intenciones del compositor y la percepción que adquirieron los interpretantes.
Son seis tipos de metalenguajes los cuales Nattiez llama situaciones analíticas: 1) Inmanente, el cual sólo tiene en cuenta la lectura de la obra 2) Poiética inductiva, hace un análisis desde el nivel neutro para conocer el nivel poiético 3) Poiética externa, toma como referente borradores o textos para analizar la obra 4) Estésica inductiva, se ubica en la percepción de la obra por el oyente 5) Estésica experimental, recopila diferentes percepciones para llegar a una conclusión y 6) Tripartición, se agrupan los tres niveles ya mencionados anteriormente.
En sí, son muchas las posibilidades que existen para que los interpretantes entiendan una obra; un corpus o un contracorpus, son unas interesantes estrategias para analizarla puesto que definen los elementos propios del objeto de estudio y los elementos fuera. Además, el lenguaje analítico nos permite conocer cuál es el estilo particular del discurso; aquí se observan tres niveles:
Discurso verbal: Discurso no formalizado. Opera desde la selección intuitiva de los rasgos de un discurso y está conformada por otros tres subniveles: impresionista, paráfrasis y hermenéutica. Es un discurso no formalizado por el hecho de no tener en cuenta el contexto y diversas reglas en la jerarquización o distribución de los eventos, es decir, no posee herramientas que le permitan seleccionar rigurosamente los elementos que hacen parte del fenómeno musical. Por otra parte, cuando se habla del subnivel impresionista se refiere al discurso lírico-literario sobre la música, el cual tiene como referencia obras de Guido Adler, Jan LaRue, Charles Rosen o Leonard Meyer quienes estuvieron inmersos en el mundo de la musicología; el subnivel de paráfrasis quiere decir que hay una explicación sobre el discurso descriptivo de la partitura; y por último, el subnivel hermenéutico hace una crítica total del texto.
Inventario de rasgos: Discurso formalizada que tiende a la modelización, sin embargo, no se separa del nivel neutro. El inventario de rasgos es un discurso formalizado ya que usa tablas comparativas de rasgos y formula estudios estadísticos. Está más relacionado a la etnomusicología. Tiende a la modelización ya que no sobrepasa el nivel neutro (descriptivo) del fenómeno musical, es por esto que se centra en la cantometría (relación música-cultura), análisis de rasgos o el análisis taxonómico.
Modelización: Es la más completa puesto que describe una obra desde un sistema de reglas que toma de la organización jerárquica de los sucesos, la distribución, ambiente y contexto. Es el más completo de los tres porque describe e interpreta completamente una obra. De esta forma, está relacionado al nivel neutro y estésico al mismo tiempo.
En este sentido, el texto da a entender que la cultura está estrechamente conectada con el significado que se le da a la música. Este discurso ha de ser estudiado desde lo referente a la intención del autor como a las percepciones que los oyentes crean debido a esta, es decir, el mensaje que reciben. Es por esto que se utiliza la Semiología con tal de relacionar los distintos factores que intervienen en la compresión y la semántica para entender de una forma más profunda lo que está explícito e implícito dentro del discurso. Por último, los tres niveles del hecho musical total son fundamentales, ya que permite identificar los elementos y características esenciales que están en la obra estudiada.
Bibliografía:
Nattiez, J. (1987) Music and Discourse: Toward a Semiology of Music. París: Christian Bougois Editeur.
Suzanne Eggins estudió lingüística sistémica bajo la dirección de Michael Halliday en la universidad de Sídney y logró su doctorado gracias a su trabajo realizado sobre el análisis sistémico de la conversación informal, en el cual sobresalen sus temas de interés : el análisis de la conversación, la cohesión en el texto, la teoría y el análisis de los textos de la cultura popular (especialmente la ficción romántica),y la lingüística de la redacción basada en hechos; actualmente dicta cursos sobre los enfoque semióticos del texto y el discurso en la Escuela de Lengua Inglesa de la Universidad New South Wales. De la misma manera su colega el profesor J.R. Martin se encuentra actualmente asociado a la lingüística en la universidad de Sídney, sus temas de investigación también son la teoría sistémica, la gramática funcional, el análisis del discurso, el registro, el género y la ideología. Estos autores fueron colaboradores en la realización del texto “el discurso como estructura y proceso”, de quien su autor principal es Teun A. Van Dijk, quien fue el creador de la ciencia del texto catedrático de estudios del discurso de la universidad de Ámsterdam.
Todos los discursos tienen una razón de ser, una historia, un lugar donde nacen, es precisamente por eso que en este informe se profundizará en esos motivos de los textos, sus dimensiones, el cómo influyen en ellos las situaciones y el contexto en el que se encuentran sus autores, los propósitos de sus contenidos, y se entenderá en mayor medida el uso diferente de los léxicos utilizados por los escritores que esperan interactuar de manera subjetiva a través de sus creaciones con su público.
En su texto “Géneros y registro del discurso” (1997) incluido en el capitulo 7 del libro “El discurso como estructura y proceso” Van Dick (2001), Suzanne Eggins presenta dos textos relacionados con el “posmodernismo” el alto riesgo que corre de ser canonizado referenciado en el primero, pero también como se encuentra vigente en la sociedad según el segundo texto, el objetivo principal es encontrar las similitudes y diferencias entre los dos escritos, dentro de las cuales están mucho más marcadas sus diferencias tanto en la actitud del autor y el léxico usado en cada uno, en el primero, su lenguaje y su contenido es más formal, más técnico y objetivo, mientras que el segundo contiene un lenguaje más explícito y fácil de entender con un vocabulario popular en términos conocidos, la coherencia entre la utilización de artículos y pronombres demostrativos, así como la utilización de conjunciones para marcar las relaciones lógicas entre distintas partes del texto (a pesar de, sí), le dan cohesión al texto (Halliday y Hasan,1976;Martin, 1992, p.38).
Estas diferencias se deben precisamente a las motivaciones contextuales, “contexto”, en el que fue creado el texto y los roles de cada autor del mismo, quien escoge el tema y vocabulario que usará en su discurso dependiendo del público al que está dirigido y de la posible familiaridad de este con ciertos términos y lenguaje, el uso de más vocabulario nominalizado y menos verbos de acción son una dimensión en contexto que recibe el nombre de “modo”. La función de éstas variaciones entre los textos y sus significados se conceptualizan técnicamente como Registro y género.
En el caso del registro (contexto de la situación), se explica cómo usamos diferentes lenguajes en diferentes situaciones es decir; el texto en contexto, lo cual la autora ejemplifica con una situación cotidiana, la elección de la comida, la cual se realiza dependiendo la hora del día donde la preferencia de nuestro menú será acorde al contexto en el que nos encontremos, lo mismo ocurre en el contexto social; respecto al género (contexto de la cultura), también se producen variaciones, el cual es muy conocido en los “tipos de producciones literarias”, tales como los cuentos, las novelas, los poemas, y las más conocidas, las obras teatrales, de igual manera cada género está dividido en subcategorías dependiendo de su propósito en la cultura.
Estos géneros se pueden reconocer por las diferentes etapas o pasos funcionalmente diferentes a través de los cuales se desarrolla el texto, cada autor genera en el lector la necesidad de algunas pautas para comprender el texto como puede ser asociarlo con conocimientos previos, o cuestionar y sintetizar. Dentro de las dimensiones.
La otra dimensión mencionada en el texto es el tenor de una situación; en el cual sobresale el lenguaje de los textos que ilustra el rol que cada autor destaca en su discurso, otra de las dimensiones que nos ayuda a entender las pautas lingüísticas es el campo del discurso que reconoce las referencias intertextuales y la expresión técnica del léxico como indicadores significativos de esta.
La ideología se refiere más a lo subjetivo, las posiciones de poder, las preferencias políticas que los interactuantes “activos” plasman en sus textos.
Cada discurso tiene su propósito, por esto mismo cada autor selecciona lo mejor de su repertorio para sus lectores, aunque existen muchas variaciones y diferencias entre los textos todos tienen su proceso, y gran parte de la esencia de su creador, muchas veces el mismo término puede ser visto o referenciado de distinta manera según el contexto en el que surgió y también el contexto del oyente quien da su interpretación de acuerdo a su entorno social, no por esto un discurso es menos o más importante que otro, todos tienen un valor invaluable.
Bibliografía:
Eggins, S.,yMartin, J. (1997), Géneros y registros del discurso. Barcelona: editorial Gedisa S.A
Barbara Sanding y Margret Selting colaboraron junto con Teun Van Dijk en la realización del capítulo “Los estilos del discurso” dentro del libro llamado “El discurso como estructura y proceso” (2000). Aquí ellas hablan de los distintos estilos que se pueden encontrar en un discurso y cuáles pueden ser sus significados, intenciones e interpretaciones que puedan dar tanto sus hablantes o escritores como los destinatarios. Es de esta forma que se busca conocer más a fondo los elementos y los procesos que intervienen en este fenómeno.
Las autoras se han desempeñado como profesoras de lingüística en distintas universidades de Alemania. Sanding se ha caracterizado por el estudio de la estilística, la tipología de textos, los actos de habla y la evaluación en el lenguaje; mientras que Selting, es reconocida por su labor en el análisis de la conversación, la fonología interactiva y la sintaxis.
Como partida, las autoras aclaran que los estilos son los que describen e identifican los significados y características que están presentes en el discurso escrito u oral. Estos a su vez están conformados según sus rasgos estilísticos, que comprenden todo lo referente a lo léxico, lo sintáctico, lo fonológico y lo pragmático, dependiendo de la forma en que se refieren a un objeto o a una situación en especial. Por otra parte, los estilos escritos y orales difieren según su estructura; pueden estar más guiados a lo sintáctico, léxico, al formato y las cualidades sonoras o tienden más a las características de la voz, la entonación, las palabras emitidas, roles y actos de habla.
Además, estos estilos poseen sus propias funciones como, por ejemplo, expresar una actitud en una situación o demostrar simpatía con el otro interlocutor. Es así como se reconoce que los estilos permiten que los significados expuestos puedan ser comprendidos e interpretados de muchas formas por los demás, pues se facilita que las personas puedan cambiar de estilo según el contexto y añadir recursos lingüísticos o paralingüísticos para llegar a las expectativas comunicativas de cada uno. De esta forma, los estilos tipificados como los sociales, los religiosos, los culturales o los de género tienen una función en específico, la de comunicar un mensaje a los participantes en la interacción que los represente y ser evaluados de manera social.
Pero no son sólo los autores quienes con sus variaciones estilísticas dan el significado del discurso, es decir, y según lo que dice Sanding y Selting, el discurso mismo da bases para su interpretación cuando están presentes metáforas, paralelismos, rimas o aliteraciones; son recursos que dispone el hablante para cumplir sus objetivos en la comunicación. Es aquí cuando la pragmática, la lingüística y la sociolingüística intervienen con tal de conocer cuáles son esos recursos, cómo son utilizados y el porqué de su uso por los ejecutantes en lo que se define como la estilística de la interacción en un contexto cultural. Pues son muchos los significados e intenciones implícitas y explícitas que se pueden encontrar en los discurso todo dependiendo en la forma como se expresan.
Ahora, sólo cabe recordar que el estilo se posiciona como un elemento fundamental a la hora de analizar un discurso, pues puede influir enormemente en la forma cómo las personas lo interpretan y, también, puede modificar la interacción entre los sujetos que hacen parte de la comunicación. Es precisamente de aquí que la pragmática, lingüística y sociolingüística tiene su papel en el análisis, pues pretender investigar todos los factores que intervienen en este proceso de la comprensión.
Bibliografía:
Sanding, B. y Selting. M. (2000). El estilo del discurso. En: Van Dijk, T. El discurso como estructura y proceso. Barcelona: Editorial Gedisa S.A.
Antes que todo, nos gustaría aclarar que la canción de Carlos Vives “La tierra del olvido”, fue parte de nuestro material de investigación, cuya finalidad era visualizar a los colombianos las distintas comunidades que habitan en el país.
La música se cataloga como uno de los discursos más completos que existen, puesto que está influenciada por una gran cantidad de factores que permiten enviar un mensaje y crear un significado dentro de la interacción del autor y el receptor. El discurso a través de la música cuenta con un propósito o finalidad, llevando consigo el porqué y para qué del trabajo, hecho relacionado con el contexto de las dos partes que ayudan a la realización de la obra como a la interpretación de la misma. Es decir, existe una razón de ser, una historia, una estructura y una intención que constituye el mensaje creado por el autor.
Es así como el objetivo de este ensayo radica en conocer cómo la semiología, el estilo, los géneros y registros intervienen en el análisis de un discurso, más precisamente el discurso encontrado en la canción de Carlos Vives “La tierra del olvido” (2015). Esto se realizará partiendo desde el ámbito cultural considerando la estructura, el significado y la interpretación según lo que expresan Jean-Jacques Nattiez (1987), Barbara Sanding y Margret Selting (1997), Suzanne Eggins y J. R. Martin (1997) en distintas obras.
Carlos Vives, cantautor y actor nació el 7 de agosto de 1961 en Santa Marta, Colombia. Desde muy niño demostró sus aptitudes para el canto y la actuación, llevándolo a convertirse en uno de los artistas del vallenato más reconocidos y condecorados del país. Su carrera actoral comenzó en el año 1982 donde se abrió paso al mundo artístico. Para el año 1991 Vives decidió organizar el grupo “La Provincia” y desde entonces su prestigio ha sido fortificado como un artista que elabora su música inspirada por las tradiciones ricas de su pueblo. Siempre evocando sus raíces como colombiano, Vives ha hecho varios discos para rescatar la esencia pura del vallenato. Apoyado con el grupo La Provincia, ha popularizado un género musical antes reservado para los puristas del Caribe colombiano.
“La tierra del olvido” lanzada en 1995, está estrechamente relacionada con la cultura samaria, pero se tomará la última versión publicada el 31 de julio de 2015, donde hay participación de varios artistas colombianos representantes de diferentes géneros musicales y regiones del país, sin embargo aún conserva la lírica original. Carlos Vives fue quien escribió esta canción y aseguró haber estado motivado por el amor que siente hacia Colombia y la música. Creo entonces una versión especial de su canción "La tierra del olvido", junto al compositor caleño Herney Antonio Reyna, que cuenta con la participación de Fonseca, Fanny Lu, Maluma, Coral Group, El Cholo Valderrama, Andrea Echeverry y Herencia de Timbiquí.
Es de esta forma que para identificar cuál es el mensaje que transmite un discurso musical se debe analizar desde distintos puntos de vista debido a la gran variedad de fenómenos que intervienen en la producción, en la cual se comprenden tres categorías expuestas por Nattiez en su libro “La música y el discurso: Hacia una semiología de la música” (1987), llamadas el hecho musical total y son: el nivel neutro que puede ser comparada con lo que describe la letra o estructura de la canción, el nivel poiético que expone las motivaciones y el contexto en el que fue creada, finalmente, se menciona el nivel estésico que está relacionado con el sentido crítico que el escucha le da a la obra.
Partiendo de los niveles antes mencionados se analiza la composición vallenata empezando por el nivel neutro (descriptivo). Respecto a la configuración textual (pues Nattiez desecha hablar de estructura, debido a que se estaría enfocando sólo en una parte del problema, ya que, para él, sólo existen en sentido estricto las estructuras matemáticas. Hablar de estructura en una obra de arte, refiriéndose a la interdependencia de las partes con el todo, no es más que metafórico. Es por esto que “Decir que una obra completa es una “estructura”, significando con ello que la obra tiene una existencia independiente de las circunstancias históricas de su creación, me parece un claro abuso del lenguaje.” (1990:15). Por eso prefiere hablar en este sentido de configuración, para referirse a la obra en tanto texto, y no de estructura.) se analiza los distintos elementos que hacen parte de la obra: “Como la luna que alumbra, por la noche los caminos, como las hojas al viento, como el sol espanta el frío, como la tierra a la lluvia, como el mar espera al río, así espero tu regreso, a la tierra del olvido. De esta forma, se puede encontrar anafóricamente el uso del adverbio “como” para realizar comparaciones mediante figuras retóricas como el símil entre los diversos procesos físicos de la naturaleza con los sentimientos que el autor expresa hacia una persona en especial, y la relación directa que estos fenómenos tienen con su vida. Por otra parte, la alusión a “La tierra del olvido” tiene que ver con los pueblos indígenas y afrodescendientes que han sido olvidados por el Gobierno y los mismos colombianos, a pesar de haber influenciado fuertemente la cultura colombiana en cuanto a costumbres y música.
Por otra parte, el nivel poiético está ligado al rol que desempeña el autor, sus motivaciones y el contexto en el que se encuentra inmerso para la creación de la canción en la cual escoge un tema y un vocabulario específico con base en la posible familiaridad de este con el público, algo que está vinculado con el registro y género de Suzzane Eggins en el capítulo dedicado a estos dentro de “El discurso como estructura y proceso” de Van Dijk, donde da entender que el registro es el contexto de la situación, mientras que el género se refiere a las distintas etapas o pasos que intervienen en la composición del texto.
Por lo tanto, es ya sabido que la motivación de Carlos Vives fue su tierra natal debido a los sentimientos que tiene hacia su ciudad natal, pues él dice: «Santa Marta es el lugar más sagrado de mi vida», y es por medio de esta obra reeditada que busca nuevamente exponer las problemáticas que aún presentan los pobladores nativos de esta región. Ya han pasado 20 años desde la primera versión de la canción que tuvo la finalidad de mostrar la grandeza de la cultura samaria a pesar del abandono prolongado de sus habitantes, y aun así no se ven resultados. No sólo la canción tiene fines ligados al marketing, después de haber estado fuera de los escenarios por una temporada y regresar al mercado musical, sino que quiere seguir insistiendo en la riqueza de la cultura colombiana que puede llegar a ser también exportable.
Sin embargo, su familia también es parte fundamental en su motivación musical, pues han sido bastantes los problemas que ha afrontado a través de la vida y que gracias a la ayuda de su familia ha podido superarlos. Por ello, Vives siempre trata de mostrar el lado más amable del país, a pesar que en profundidad hay una reflexión más grande y mejor trabajada. El renovado estilo que utiliza y las colaboraciones que realiza lo hace con el fin de llamar la atención de las nuevas generaciones para concienciarlos de muchas situaciones que afrontan algunas comunidades, pero sin olvidar las cosas buenas que también guardan ya que algo que lo caracteriza es el positivismo y la esperanza. Su estilo gira entorno a la mezcla de ritmos tradicionales de Colombia, ritmos modernos y géneros que lo han marcado desde su infancia.
Por último, en el nivel estésico está presente las percepciones del interpretante, ya que es este quien le da sentido propio a la obra dependiendo de su contexto, por ejemplo, el estado de ánimo, experiencias vividas, situación sentimental, creencias religiosas y políticas y estado cognoscitivo. Con base en estos factores, la interpretación de un discurso puede tener similitud con otro, pero nunca será idéntica. El caso se repite si se toma las interpretaciones de una persona que haya conocido la versión anterior de la canción, con una que no la había escuchado, puesto que las percepciones difieren a medida que el estilo del autor haya sido modificado.
Según Barbara Sanding y Margret Selting en “Los estilos del discurso” del libro de Van Dijk “El discurso como estructura y proceso”, los rasgos estilísticos son los que ayudan a describir e identificar las características y significados del discurso partiendo desde lo sintáctico, semántico, pragmático y fonológico, reflejados en la inclusión de nuevos sonidos, ritmos, estilos, artistas y voces.
Por ende, se conoce que son varios los procesos que influyen de manera sustancial en la creación de la canción obedeciendo a la intención con la que el autor quiere influenciar al oyente. Esta canción, aunque puede tener más sentidos y ser completamente subjetivo, gira entorno a una relación amorosa que fue interrumpida por la distancia a la que se ven obligados los amantes, situación en la que a pesar del tiempo, el hombre conserva la esperanza en el regreso de su amada, comparando la necesidad de tenerla a su lado así como la tierra necesita de la lluvia para subsistir.
Bibliografía
Eggins, S., y Martin, J. (1997). Géneros y registros del discurso. Barcelona: editorial Gedisa S.A
Nattiez, J. (1987) Music and Discourse: Toward a Semiology of Music. París: Christian Bougois Editeur.
Sanding, B. y Selting. M. (2000). El estilo del discurso. En: Van Dijk, T. El discurso como estructura y proceso. Barcelona: Editorial Gedisa S.A.
En esta entrada compartiremos con ustedes tres artículos relacionados que revelan algunas situaciones específicas que enfrentan los indígenas. Además, se anexará el link de un video en YouTube del canal perteneciente a Patricia Ramírez, donde se encuentra un reportaje ligado a la temática.
Estos tres artículos obtenidos de
diferentes fuentes, muestran con hechos y
estadísticas contundentes la precaria situación de los indígenas en Colombia,
aunque estas circunstancias también pueden ser vistas en otros países de
América Latina; aquí se tratan los casos específicos que más aquejan a estas
comunidades donde los principalmente afectados son las mujeres y los niños,
quienes día a día buscan la forma de subsistir con los pocos recursos que
empíricamente obtienen. Su abandono por parte del Gobierno y los entes
encargados de asegurar la preservación y bienestar de los pueblos menos
favorecidos del país, muestran cierta indiferencia ante sus problemáticas
sociales.
Los artículos tienen en común que
revelan la misma situación de la
población indígena, es decir, se complementan entre sí contextualizando incluso
los intentos por mejorar la realidad de las comunidades autóctonas del país;
intentos que han sido infructuosos pese a ser denunciados en varios medios de
comunicación por muchos años, pues, lamentablemente, aún se siguen presentando
casos de muerte infantil por desnutrición en lugares como La Guajira o el Cauca
y se notifican las fallas en la atención de mujeres embarazadas o personas en
condiciones delicadas de salud.
A pesar de esto, existen algunas personas e
instituciones que han incrementado el interés por mostrar a los demás
colombianos cuáles son los distintos resguardos indígenas en el país a través
de aplicaciones móviles, lugares donde pueden llevar a cabo sus actividades y
costumbres del día a día. Esta nueva visión sobre las circunstancias que
atraviesan los indígenas colombianos, revela que se puede llegar de forma unida
a la protección de sus costumbres y pensamientos, pero siempre teniendo en
cuenta que la concienciación de su papel en la sociedad debe ser difundido para
que así se deje de discriminar a una de las poblaciones más vulnerables de la
nación.